Saúl, un ser muy pequeño ya está creciendo llenando de amor a todo el que le rodea.

Siempre he pensado que cuando tuviera un sobrino de alguno de mis hermanos, la vida se iba a convertir en un coñazo de «niño, traete la cámara, hazle una foto a mi niño anda»…

Confieso que nunca he estado más equivocado, es el corazón el que te lo dice, y cada cinco minutos. Cuando además vives fuera aprovechas los momentitos, que los abuelos no lo tienen secuestrado, o el niño simplemente quiere estar con la madre. Pero el corazón te insta a no dejar nunca la cámara lejos de donde poder tomarle una imagen que nunca más va a volver.

En esta última vuelta a casa, me ha roto los esquemas, y me ha dejado listo de papeles. Pero para los que no lo conozcais, aquí teneis 8 razones para amar a Saul.

Sevilla

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