Karl es un genio de la cocina y como anfitrión, siempre es un gusto compartir con él.

Hay personas que por su carisma, inteligencia, presencia y buen hacer se quedan grabadas en tu vida sabiendo que contarás la historia con los años una y otra vez. En los tres días que duraron las catas de la bodega vallisoletana Cesar Principe con el mejor embajador posible que el mismo Ignacio Príncipe, dueño y gerente de posiblemente una de las mejores bodegas de Europa y una verdadera revolucionaria en la zona de Cigales, estuve rodeado de personas a las que admiro y que confirmaron y sobrepasaron mis expectativas.

Chuchú, (Las Cosas Buenas de Miguel) me había pedido que los acompañara en esta ocasión para contar la historia de estos tres días en el que la comida de alta calidad, una compañía fantástica y unos espacios con encantos hicieron fáciles el encargo de disfrutar como uno más con mi cámara.

Dar también las gracias a El Rincón de Moraga, Casa Osmunda y por supuesto al gran Karl por acogernos y alimentarnos tan bien.

Todo un placer con mayúsculas y exclamaciones varias.

La Palma

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